Agradezco, honrado, la invitación de mi amigo, laborioso cooperativista, Arnold Encomendero Dávalos para hacer el prólogo de su libro, el cual será un importante instrumento en el desarrollo del Movimiento Cooperativo Peruano y Latinoamericano.
Durante los cuatro años que duró mi mandato en la Presidencia de La Alianza Cooperativa Internacional, tuve la oportunidad de recorrer cerca de 80 país y en ellos dejé un mensaje común, el que ya no somos la tercera vía del desarrollo económico, fluyendo entre dos márgenes: el socialismo de un lado y el capitalismo del otro. Con la caída del MURO DE Berlín en el inicio de los años 90, estos dos márgenes se desmoronaron y el cooperativismo se vio ante una crisis de identidad: ¿Cómo hablar de una tercera vía, si las dos otras ya no existen? El hecho es que, en este nuevo orden mundial, el fenómeno de la globalización y el neoliberalismo se expandieron, estimulados por las felicidades y conquistas tecnológicas de los medios de comunicación. Durante cinco años, se realizó una pesquisa a nivel mundial, coordinada por la Alianza Cooperativa Internacional, acerca del nuevo papel de las Cooperativas y su inserción en la economía. El resultado fue presentado ante el Congreso Centenario de la ACI, realizado en Manchester, Inglaterra en 1995, en el cual se aprobaron los valores y los nuevos principios cooperativistas, congruentes con los cambios profundos vividos en nuestro planeta.
Analizando históricamente estos nuevos sucesos, puede constatar una serie de semejanza con hechos ocurridos a mediados del Siglo XVIII. EN AQUELLA EPOCA, LA Revolución Industrial había generado desempleo y miseria, llevando a millones de personas a la desesperación y angustia. Fue en este ambiente sombrío y de desaliento que surgieron las primeras cooperativas, como una luz de esperanza para iluminar el futuro de la humanidad.
En este inicio de un nuevo siglo, con la globalización y la liberalización de la economía, caracterizadas por la desaparición de las fronteras y la consecuente universalidad de la competencia, las empresas de cada país, así como las cooperativas, se vieron, de repente, compitiendo lado a lado con las grandes corporaciones internacionales en la búsqueda frenética de la ganancia, de la disminución de costos y de la eficiencia para poder sobrevivir. El resultado de esta verdadera guerra por mercados ha sido el desempleo, la exclusión social, el crecimiento de la actividad informal y el aumentado de la pobreza. Y, una vez más, las Cooperativas surgen como la gran esperanza para atenuar estos desequilibrios sociales, hecho que estoy denominado la Segunda Ola del Cooperativismo Mundial.
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